El talento es el oscuro, siempre brillante, negocio del saber como. Todos sabemos apretar tuercas pero uno, el talentoso, sabe cual se debe apretar. Es así de sencillo discernir entre el que sabe y el que dice saber. 

Hoy se habla mucho de talento, sobre todo de atraerlo. Se escuchan mensajes dispares, que al albor de mi experiencia y los datos cosechados, tienen más que ver con juicios personales que con un análisis riguroso de la realidad. He escuchado últimamente algunos comentarios y posicionamientos al respecto del obstáculo que podría suponer nuestra lengua, para atraer  talento y con ello he decidido informarme y aportar en este artículo mi visión del problema.

La realidad es que en Europa, prácticamente en todos lugares, existe una suerte de bilingüismo activo, cuando no de un trilingüismo con diferentes grados de penetración en la sociedad. Todos los niños de Europa en edad escolar estudian dos idiomas y a partir de un momento determinado 3. Ya sea con 8-10-12 años o directamente desde los 3 años en una zona que tenga per sé, ya dos lenguas oficiales de serie.

En la brillante Irlanda, campeona en atracción de talento, todos los niños, de todas las edades, estudian gaélico. Incluidos los niños alemanes, polacos, checos o españoles. En todo el sistema educativo público y privado se estudia gaélico y con 12 años, ahora se quiere empezar a los 8, una tercera lengua extranjera. De hecho siguiendo los paralelismos, un policía irlandes de la Garda, su nombre oficial, debe ser capaz de arrestar y leer sus derechos en gaélico a un detenido. Los profesores deben saber gaélico y en cierto grado todos los funcionarios. Lo normal y corriente en un servicio público de calidad. Siendo honesto, la exigencia del idioma gaélico para ejercer la función pública, respecto a su uso cotidiano, hablantes diarios del idioma, es inmensamente mayor que la que se da en los servicios públicos de cualquier lugar de Vasconia. Comparativamente la lengua vasca se exige poco. Con ello, Irlanda es el país de Europa, respecto a su tamaño, que más talento atrae. 

Atraer talento tiene dos problemas principales, y del segundo deriva un tercero de difícil solución. Les adelanto que ninguno de ellos es la lengua vasca. Me explico, en primer lugar el 90% del éxito para atraer talento se debe a los salarios, es decir el talento sí, pero como en la época griega, en su valor en plata. Las diferencias salariales son tan abultadas respecto a Irlanda o Alemania, por ejemplo, que un médico multiplica su sueldo por 2, un financiero por 2,5 y un informático por 3. Si esta diferencia es así en Vasconia, con, prácticamente, los sueldos más altos de España, imaginemos las dificultades para atraer talento que podrían encontrar en otros lugares. Aún con las diferencias económicas tan abultadas, el talento atraído no es despreciable, hay miles de personas de alto nivel profesional, que han venido de otros países atraídos por la suma de las bondades que ofrecemos y programas como Ikerbasque y/o Bizkaia Talent. 

En segundo lugar, el talento habla inglés. De hecho la Unión Europea tiene de facto el inglés como una suerte de lengua oficiosa y en esa lengua se expresan sus políticos más representativos. En el mundo empresarial, por encima de cierto nivel, todos los ámbitos económicos y productivos tienen el inglés como lengua vehicular. Las finanzas, la aviónica, la informática, el transporte naval, la industria farmacéutica y la ciencia entre otros, son en inglés y eso no va a cambiar. Por poner un ejemplo, en academia.edu, sitio web de referencia para el mundo científico, hay 100 papers en inglés por cada 2 en cualquier otro idioma. Por cierto, los papers se llaman papers, ¿Por qué será? El talento cuando se reúne no habla polaco, ni checo, ni italiano, ni francés, ni español, ni rumano. En términos reales el peso de cualquiera de estos idiomas en el mundo científico e informático es el mismo, cero.

Esto nos lleva a una segunda derivada. El talento que queremos atraer no es un robot venido a trabajar sin descanso, es un ser humano que tratará de relacionarse, de convivir, de aprender, hacer relaciones y vivir una experiencia plena. Eso nos sitúa en una difícil problemática porque en Alemania, Suiza y otros lugares europeos, el talento atraído, tiene cierta facilidad para tejer una red de relaciones con otras personas extranjeras. Personas con las que les une vivir una experiencia nueva en otro país. Aquí esto es más complejo y las dificultades para encontrar su hueco en la sociedad para una persona cualificada, tienen mucho más que ver con la posición dominante del español, que con la presencia del euskera como lengua vehicular de la educación. 

Me explico, con tres ejemplos,  porque la realidad es que si conseguimos atraer a un buen fichaje empresarial alemán, polaco o danes, este no puede ni ir al cine, porque todas las películas tienen que estar traducidas al español y cuesta encontrar cine en versión original. Por no hablar de que el talento atraído no puede ni entregar un simple documento legal en inglés. Aunque sea una partida de nacimiento de un país de la UE con 4 líneas, se le obliga a contratar una traducción jurada. O acudir a las oficinas de la DGT con un permiso de conducir de la UE para enfrentarse al calvario del proceso de validarlo. Hágase al talento la vida más fácil porque ninguna de estas dificultades se las va a poner el euskera. 

La cuestión es que el talento necesita de un ecosistema de servicios y ocio que deben poderse proveer. Reducir esa problemática a que un niño extranjero tenga al euskera como lengua vehicular en el colegio es simplemente un error mayúsculo, para algunos inocente, para otros interesado. A un niño polaco lo mismo le da el euskera que el castellano. Tan extraño es Adios como Agur cuando en polaco esto se dice “Do widzenia”. Un idioma tiene la dificultad del complejo verbo vasco y el otro tener que aprenderse de memoria el género de cada objeto del mundo, la “ñ”, las diéresis y las tildes. A efectos prácticos, nos guste o no, el idioma en el que conoce el amor, es el que le hable su madre y su padre y en el que desarrollará una carrera profesional de éxito será el inglés.

Declaradas estas premisas, si creo, con honestidad, que es necesaria la existencia de alguna entidad educativa privada que ofrezca inmersión en inglés para familias que vienen para períodos determinados en el tiempo de 1, 2 o 3 años y que tienen hijos de cierta edad que requieren continuar sus estudios en inglés. En Bizkaia las hay, y debería tratarse de que las haya en los demás territorios forales. 

De hecho, en todos los demás casos, precisamente es la educación concertada y pública vasca, la mejor preparada, de todo nuestro ecosistema de servicios, para adaptarse a un niño/a sin conocimiento alguno de euskera y castellano. Contando con fenomenales profesionales, orientadores y medios y vocación más que de  sobra para estos difíciles retos. Los más felices en la casa del “talentoso/a” van a ser los niños, además trilingües en unos años, ¿Quién da más?

Desnaturalizar lo propio es un ejercicio de tremenda estupidez. Nosotros tenemos un lugar muy privilegiado en la geografía europea, con unos servicios públicos como no hay en otro país de la Unión. Con ellos la singularidad de la foralidad que nos permite tomar decisiones estratégicas ágiles. Una cultura e idioma propios que se enraízan profundamente en nuestra identidad. Contamos con unas infraestructuras difícilmente equiparables, y una sociedad solidaría e inclusiva que acoge al diferente, invitandole a hacerse parte de los valores de resiliencia y determinación del pueblo vasco..

Vaciar lo propio, es propio, nunca mejor dicho, de un pueblo que nada merece. Un vendedor de baratijas que cambia de estrategia cada semana.  Desafortunadamente, es el proceder patoso, habitual hoy en día, del restaurante vasco que pone Reggaeton para ser moderno. La gente va a un asador vasco a comer con Benito Lertxundi de fondo no con King Africa. Google lo resume en una frase, “no busques agradarme para que indexe tu sitio web, se espléndido y me preocupare de visitarte a diario”. Nosotros no somos el del “bueno, bonito y barato”, somos el de “excelente, justo y exclusivo”. El talento no es ajeno a la propuesta de vida que un lugar determinado ofrece, pero hay pocas cosas menos atractivas que quien se avergüenza de ser quién es, o quien cree tan poco en sí mismo, que es capaz de cambiar su modelo educativo para atraer a quién lo pone de excusa. Vasconia es la novia más bella de Europa, solo tiene que creérselo.

Ahora mismo tanto Irlanda como algunas zonas de Alemania están en una situación de saturación plena. Es el momento de atraer empresas y profesionales cualificados de esas zonas. No busquemos vaciarnos para ser accesibles a quien no valora lo que tenemos, busquemos ser extraordinarios para atraer el talento por medio de la admiración, y con él las inversiones de sus empresas. Somos nosotros quienes sabemos qué tuerca es la que hay que apretar. Ofrezcamos talento al talento.

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